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Mito o realidad: el mar Muerto es un mar
Se llama mar, sale en los mapas como mar y hasta tiene playa. Pero no desemboca en ningún océano, y eso explica por qué es tan salado que flotas casi sin querer.
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Veredicto
Mito
Veredicto rápido: mito. El mar Muerto no es un mar, sino un lago. Eso sí, uno de los más extraordinarios del planeta, situado entre Israel, Cisjordania y Jordania.
Para la geografía, un mar es una porción de océano, conectada con él de alguna manera. El mar Mediterráneo se une al Atlántico por el estrecho de Gibraltar. El mar Muerto, en cambio, no se une a nada: es una masa de agua rodeada de tierra por todas partes.
Un nombre con trampa
La confusión viene de lejos. En la Biblia aparece como «mar de la Sal», y en griego y latín se le llamó «lago Asfaltites» o «mar Muerto» según la época. Los antiguos usaban «mar» para cualquier extensión de agua grande, y el hábito se quedó. Algo parecido ocurre con el mar de Galilea, que es un lago de agua dulce, o con el mar Caspio, el mayor lago del mundo por superficie.
El adjetivo «muerto» tampoco es literario del todo. Con tanta sal, casi nada puede vivir en sus aguas: sobreviven microorganismos adaptados, pero no hay peces. Si caes a él con una trucha en la mano, ambos tendréis un mal día.
La trampa de agua: una cuenca cerrada
La clave está en lo que los geógrafos llaman cuenca endorreica: una cuenca cuyas aguas no desembocan en el mar. El río Jordán baja desde el norte y vierte agua en el mar Muerto, pero no hay ningún cauce que se la lleve. La única salida es hacia arriba: la evaporación.
Y aquí viene el truco. Cuando el agua se evapora, se va sola; las sales disueltas se quedan. Año tras año, siglo tras siglo, el lago se vuelve más concentrado. Es como dejar hirviendo una sopa sin tapa y sin reponer agua: cada vez más densa y más salada.
El resultado es una salinidad de en torno al 34 %, unas diez veces la del océano. Eso hace el agua tan densa que el cuerpo humano flota sin esfuerzo, y por eso es habitual la postal de turistas leyendo el periódico tumbados sobre el agua.
Un lago de récord (y en retirada)
Su orilla está a más de 400 metros por debajo del nivel del mar, la superficie terrestre emergida más baja del planeta. Hablamos de una depresión creada por la falla del Jordán, una enorme grieta de la corteza terrestre. Allí el calor es intenso y la evaporación, constante.
Además, el nivel del lago no deja de bajar desde mediados del siglo XX (hoy, más de un metro al año), en buena parte porque se desvía agua del Jordán para riego y consumo. Han aparecido grandes extensiones de orilla seca y, con ellas, sumideros del terreno. El lago más salado de la región sufre, paradójicamente, por falta de agua.
Así que la próxima vez que alguien presuma de haberse bañado en el mar Muerto, puedes corregirle con cariño. No se ha bañado en un mar. Se ha bañado en el lago que más se parece a una salmuera con orillas.



