🪞 Tú mismo · 🤔 ¿Por qué…?
¿Por qué se nos pone la piel de gallina con el frío o una canción?
Cada puntito de tu piel delata a un músculo trabajando sin pedir permiso. Es un mecanismo heredado de animales con más pelo, que también se activa cuando algo te emociona.
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Entra una corriente de aire por la ventana y tu antebrazo se llena de puntitos. Otro día, sin pasar frío, una cantante llega a esa nota que te desarma y sucede lo mismo. La piel de gallina aparece porque unos diminutos músculos unidos a los folículos pilosos se contraen y levantan el vello. El nombre técnico es piloerección: literalmente, pelo que se pone de pie.
La orden llega a través del sistema nervioso simpático, que participa en respuestas automáticas del organismo. El frío puede ponerlo en marcha, pero también el miedo o una emoción intensa. Tú no tienes que decidir nada: el cuerpo pulsa el botón antes de que puedas opinar.
Los pequeños músculos que erizan el vello
El pelo no sale de la piel como una cerda pegada a un cepillo. Nace en un folículo, una estructura que se hunde en ella. Muchos folículos tienen asociado un pequeño haz de músculo liso: el músculo erector del pelo, conectado al folículo y al tejido de la dermis.
Cuando ese músculo se contrae, tira del folículo y hace que el pelo adopte una posición más vertical. A la vez, deforma ligeramente la superficie cutánea y aparece el bultito característico. Multiplica el movimiento por muchos folículos y tendrás ese paisaje de minúsculas colinas.
Son músculos involuntarios, distintos de los que utilizas para levantar una bolsa o masticar. Por lo general, no puedes activarlos a voluntad, aunque se han documentado casos poco frecuentes de personas capaces de provocarse piel de gallina voluntariamente. Y allí donde no hay folículos, como en las palmas de las manos o las plantas de los pies, no se produce esta reacción: falta el mecanismo que levanta el pelo.
El abrigo que ya no llevamos
En un mamífero cubierto por un pelaje abundante, levantar los pelos aumenta el volumen de la capa de pelo y ayuda a retener aire junto a la piel. Ese aire relativamente inmóvil dificulta la pérdida de calor. Es una solución parecida a la de un abrigo acolchado: el aislamiento depende en buena medida del aire atrapado.
Nosotros conservamos el mecanismo, pero no aquel abrigo espeso. Nuestro vello es demasiado escaso para que erizarlo proporcione un aislamiento importante. Ante el frío, la piel de gallina es una reacción muy vistosa con un rendimiento térmico bastante modesto. Mucha puesta en escena para tan poca manta.
El pelaje erizado tiene otra utilidad: hacer que un animal parezca más grande. Basta pensar en un gato que se enfrenta a una amenaza con el pelo levantado y la cola convertida en un plumero. Su cuerpo no ha crecido; ha cambiado su silueta, y eso puede disuadir al adversario.
Charles Darwin dedicó atención a este fenómeno en La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, publicado en 1872. Al comparar las manifestaciones del miedo y la ira en distintas especies, describió el erizamiento del pelo. Aquellos detalles corporales le servían para estudiar la continuidad entre las expresiones humanas y las de otros animales.
Cuando la música toca el botón del escalofrío
Una canción no enfría tu piel ni te obliga a defenderte de un depredador. Sin embargo, puede provocar una emoción suficientemente intensa para activar respuestas del sistema nervioso autónomo, entre ellas la piloerección. La misma maquinaria corporal puede entrar en acción ante situaciones muy diferentes.
En la música, esos momentos pueden coincidir con una entrada inesperada, un cambio de intensidad o la llegada de un pasaje que llevabas esperando. También importa lo que esa canción significa para ti. La emoción musical implica circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, además de cambios corporales como los escalofríos; estos pueden acompañarse de piel de gallina.
No hace falta que la sensación sea desagradable: el placer también puede erizarte el vello. Así que, cuando una voz te levante los pelos del brazo, bajo la manga estará trabajando un mecanismo antiguo, emparentado con el que convierte la cola de un gato asustado en un cepillo.



