🔬 Ciencia y naturaleza · 🧐 Mito o realidad
Mito o realidad: los camaleones cambian de color solo para camuflarse
Su piel también sirve para lanzar amenazas, cortejar y gestionar el calor. El truco combina pigmentos con diminutos cristales que modifican la luz reflejada.
Ahora ya lo sabes3 min de lecturaCon mini-quiz

Veredicto
Mito
Un camaleón pantera macho ve acercarse a un rival y sus colores se vuelven más llamativos. Justo lo contrario de pasar inadvertido. El veredicto es falso: los camaleones no cambian de color solo para camuflarse. También lo hacen en situaciones de comunicación y regulación térmica, aunque las posibilidades y los usos varían mucho entre especies.
Una piel que también dice «aparta»
La creencia tiene una base real: la coloración de muchos camaleones les ayuda a confundirse con su entorno. Si ves un reptil verde entre hojas verdes, la explicación parece servida. El salto equivocado consiste en atribuir todos sus cambios a ese objetivo, como si llevaran un selector de fondo de pantalla.
Además, estos animales no reproducen cualquier color o dibujo que tengan debajo. Un tablero de ajedrez no convierte a un camaleón en un mosaico de casillas. Su repertorio depende de la especie, de las características de su piel y de su estado fisiológico.
En la familia Chamaeleonidae, el color puede funcionar como una señal visible para otros individuos. Durante un enfrentamiento, ciertos machos exhiben tonos intensos; en el cortejo, la apariencia también cambia. Las hembras de algunas especies muestran coloraciones asociadas a su receptividad o al rechazo de un pretendiente.
Por eso, un cambio espectacular puede servir precisamente para hacerse notar. Para ti, el animal se ha puesto bonito; para otro camaleón, puede estar anunciando competencia o un tajante «no me interesa». La piel no es solo un escondite: también es un cartel.
El hallazgo de 2015: cristales bajo las escamas
En 2015, un equipo de la Universidad de Ginebra, con Jérémie Teyssier y Michel Milinkovitch entre sus autores, publicó una investigación sobre el camaleón pantera, Furcifer pardalis, una especie originaria de Madagascar. Estudiaron su piel con técnicas que permitían examinar estructuras mucho menores que una escama. El mecanismo no era simplemente mover pigmentos de un sitio a otro.
La piel contiene distintos tipos de células especializadas en producir color. Algunas albergan pigmentos amarillos o rojizos; otras contienen melanina, que contribuye a oscurecerla. Los cambios en la distribución de esos pigmentos dentro de las células pueden modificar el aspecto del animal.
Pero hay otro ingrediente: los iridóforos. Estas células contienen diminutos cristales de guanina que reflejan la luz. Aquí el color depende de una estructura física, no solo de una sustancia que absorbe determinadas longitudes de onda. Es la diferencia entre pintar una superficie y construir una superficie que selecciona qué luz devuelve.
En los machos adultos de camaleón pantera estudiados, los cristales de una capa superficial estaban más juntos cuando el animal permanecía relajado. Esa disposición favorecía la reflexión de longitudes de onda cortas, correspondientes al azul. Al combinarse con pigmentos amarillos, el resultado visible podía ser verde.
Cuando el macho se excitaba ante otro individuo, aumentaba la separación entre esos cristales. La luz reflejada se desplazaba hacia longitudes de onda más largas y aparecían tonos amarillos o anaranjados. Parte del truco consiste en cambiar la separación entre cristales, no en fabricar de repente un nuevo bote de pintura.
El sol también entra en la conversación
El color influye asimismo en el intercambio de calor. Los camaleones son ectotermos: su temperatura corporal depende en buena medida del ambiente. Una coloración más oscura puede favorecer la absorción de radiación solar; una más clara puede reducirla. No hace falta que aparezca un depredador para que cambiar de tono resulte útil.
El estudio de 2015 también identificó una capa más profunda de iridóforos que reflejaba parte de la radiación infrarroja cercana. Los investigadores propusieron que esa propiedad podía ayudar a proteger al animal del calentamiento solar. Esta capa no desempeñaba el mismo papel que la superficial en los cambios rápidos de color.
Eso no convierte a todos los camaleones en versiones idénticas de un camaleón pantera. Algunas especies realizan cambios discretos; otras despliegan contrastes mucho más vistosos. Bajo una piel que parece una simple chaqueta verde puede haber, a la vez, un escondite, una señal de advertencia y una pequeña arquitectura de cristales.



