🔬 Ciencia y naturaleza · 🤔 ¿Por qué…?
¿Por qué los flamencos son rosas si nacen con plumas grisáceas?
Su menú contiene los pigmentos que acabarán tiñendo sus plumas. Entre algas, pequeños crustáceos y filtros naturales, estos pájaros se fabrican el color bocado a bocado.
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Un polluelo de flamenco parece haberse presentado a la fiesta sin cumplir el código de vestimenta: tiene un plumón blanquecino o grisáceo, mientras los adultos lucen tonos rosados. No es un error de fabricación. El rosa procede de los carotenoides de su dieta, unos pigmentos que su organismo absorbe, transforma e incorpora a las plumas mientras estas crecen.
Así que un flamenco no nace con el color adulto puesto. Lo va adquiriendo a medida que se desarrolla y se alimenta. La genética prepara la maquinaria; el menú aporta la materia prima. Y ese menú tiene bastante más que gambas.
El rosa empieza en una sopa de algas
Los carotenoides son una familia de pigmentos responsables de muchos amarillos, naranjas y rojos de la naturaleza. Están detrás del naranja de una zanahoria y participan en el color rojo de un tomate. También los producen numerosas algas y otros organismos microscópicos presentes en las aguas donde comen los flamencos.
Estos pájaros pueden obtenerlos directamente al ingerir esos organismos o a través de pequeños animales que se han alimentado de ellos, como ciertos crustáceos. El pigmento viaja por la cadena alimentaria hasta terminar en un sitio bastante vistoso: el plumaje de un ave.
Para recoger semejante despensa, el flamenco utiliza el pico como un filtro. Lo introduce en el agua, habitualmente con la cabeza invertida, y mueve el agua con ayuda de la lengua. Unas estructuras llamadas lamelas retienen partículas de alimento y dejan salir el agua. No pesca cada bocado como una garza: más bien cuela una sopa.
El diseño de ese filtro cambia entre especies. Algunas aprovechan sobre todo organismos diminutos; otras capturan presas de mayor tamaño. Esa diferencia también influye en los pigmentos que llegan a su cuerpo.
Una pluma no se tiñe como una camiseta
Los flamencos no fabrican carotenoides desde cero. Dependen de los que consiguen comiendo, aunque su organismo puede modificarlos químicamente. Después de la digestión, los pigmentos absorbidos se transportan por el cuerpo y llegan, entre otros lugares, a los tejidos que producen las plumas.
Los pigmentos se incorporan al interior de la pluma durante su crecimiento. Además, en especies como el flamenco común, las aves pueden intensificar su color aplicándose secreciones de la glándula uropigial que contienen carotenoides. Una pluma ya formada no tiene una circulación sanguínea que vaya repintándola con cada comida. Por eso, el cambio de plumaje juvenil a adulto requiere tiempo: intervienen el desarrollo del ave y la sustitución de unas plumas por otras.
No basta, por tanto, con servir un banquete de crustáceos para obtener un flamenco rosa al día siguiente. Esto no funciona como echar colorante a un vaso de agua. Es un proceso biológico, con digestión, transporte de pigmentos y crecimiento de nuevas plumas.
La relación entre dieta y color también importa en cautividad. Una alimentación pobre en los pigmentos adecuados puede dar lugar a un plumaje más pálido. Los menús de los zoológicos pueden incluir carotenoides para mantener la coloración característica: el rosa no se conserva solo por tener padres rosas.
Seis especies y una carta de colores
La familia de los flamencos, Phoenicopteridae, reúne seis especies vivientes. Y no todas llevan el mismo traje. El flamenco común, Phoenicopterus roseus, suele mostrar un cuerpo de rosa muy pálido, con zonas de las alas más intensas. El flamenco del Caribe, Phoenicopterus ruber, destaca por una coloración mucho más encendida, que puede acercarse al rojo.
Las diferencias responden a la combinación de especie, alimentación y procesamiento de los pigmentos. No existe un único «rosa flamenco», como tampoco todas las zanahorias tienen exactamente el mismo naranja. Incluso dentro de una especie pueden variar los tonos entre individuos.
Los carotenoides tienen además un destino inesperado durante la crianza. Tanto los machos como las hembras producen en la parte superior del aparato digestivo una secreción nutritiva con la que alimentan a sus polluelos. Se conoce como leche de buche, aunque no es leche de mamífero.
Esa secreción contiene carotenoides y puede presentar un color rojo intenso. Antes de estrenar su elegante plumaje, el pequeño flamenco recibe el pigmento servido por sus padres: su primer menú ya viene con el color de la casa.



